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SANTA IMAGEN DE NUESTRA SRA. DE LA BASÍLICA DE ZAPOPAN

"Mide la santa imagen de pies a cabeza treinta y cuatro centímetros con dos milímetros más: de ancho, en la parte que es mayo, a la altura de los codos, once centímetros y medio, tomadas estas medidas diametralmente. E"Mide l rostro, desde donde se cubre la frente, hasta la punta de la barba, cinco centímetros y poco más de medio. De la rodilla a la planta, nueve centímetros escasos.

La imagencita que siempre llevara consigo Fr. Antonio de Segovia es la misma que actualmente se venera en su Santuario Basílica bajo la advocación de TZAPOPAN, nombre que se le da por el lugar y pueblo.


"Viste túnica de talla de color carmín y manto azul. El manto está recogido por debajo del codo por ambos lados, aunque por el derecho cubre todo el muslo por delante, y cae hasta abajo de la rodilla cerca del pie. Protege bien los hombros y algo junta ante el pecho, pero no llega a cerrar. Es de color azul, del que llaman de Prusia, algo rebajado, y tiene fimbrias doradas, como de polvo de oro. La cabeza la tiene desprendida de los hombros por la parte del cuello y está unida al cuerpo mediante un listoncito encolado y dorado. Las manos están, asimismo, aseguradas con otros lieneesitos encolados y dados de encarnación.

Toda la imagen está pintada, o retocada, por decirlo así, pues descubre en partes otro color y dorado primitivo; principalmente en las manos se advierte lo mal que recibió esta segunda coloración sobre lo ya percudido y tratado de la primera. Revela toda la santa Hechura antigüedad mucha; pisa la luna a modo de N. Señora de Guadalupe, con la cual se nota bastante analogía de los zapatos, en la luna, postura, colores del ropaje y tez morena, aunque esta Imagen descubre los dos pies. Se para sola, mediante lo saliente de los piecitos y luna, sin necesidad de plinto.

"La materia no se puede precisar, aunque se deja ver en partes; su color es amarillito, su peso sumamente ligero, casi ninguno, se hiende con suma facilidad. En las manecitas parece será de manera (lo mismo quizá la cabeza, aunque realmente el peso lo disuade). En los cuernos de la luna constó cierto ser de madera. En lo demás parece corazón de caña de maíz no amasado (ni batido, como dicen ser la pasta de Michoacán); sino unidos unos con otros los pedazos en sentido vertical, con alguna pegadura; pues no se le advierte filamento marcado como a la madera; y en unas partes parece formada de masilla, y en otras, con todo, no parece como pasta, sino compactada naturalmente.

"Tiene una que otra picadura, pocas relativamente; pero no despide polilla como sucede con las madera picada. Otros agujeritos constó ser de tachuelas que malamente le clavaron para adherirle los ropajes y corona. Tiene por cada lado sendos rebajes practicados con el intento de vestirla con telas; pero que aun dejan formar cabal idea del vuelo del ropaje de talla que la cubre toda. Parece que el cabello lo tuvo dorado".

El vaso de plata en que se encuentra el medio cuerpo de nuestra imagen le fué donado "de limosna" por el Notario don Manuel González de Roxas, al mismo tiempo que luna y peana de plata, consta sí por un avalúo del 18 de abril de 1713. Y comenta Fr. Luis del refugio: "En este mismísimo vaso, con el correspondiente letrero se conserva hoy que contamos del año de Cristo vida nuestra, 5 de agosto de 1920, la milagrosísima Imagen de Nuestra Santísima Prelada María de la O de Zapopan. Preténdese sustituirlo por otro en forma de túnica artística, con motivo de su canónica coronación.

Está a punto el alma de madera esculpido con primor, con la capacidad, forma y volumen que requiere". Se logró este nuevo vaso, mejor vestido de plata de nuestra Señora y que fuera estrenado o puesto ella en él, en 1935, algo más cómodo para poder recibir los ropajes de lienzo.

"El color de su faz es algo oscuro, más bien debido a la mucha antigüedad, ya que hace siglos, desde que lo mandó el venerable Señor Colmenero en 1649...siempre está y ha estado cubierta con uno y aún con dos velos, uno grande y otro pequeño (en la actualidad ya no se cubre)... y esta privación de una luz llena es causa de que las esculturas que están coloridas con aceite se vayan amarillando y oscureciendo; el humo que se introduce por los resquicios del nicho (esto, en otro tiempo), también ha traído su contigente; y aún muchos años estuvo desprevista de cristales, sin otra defensa que una cortina de tafetán recio. Además, por no dañarle el rostro, poquísimas veces se le limpia; al menos en tantos años que hace que yo lo trato, jamás se le alabado.

De suerte que, hoy por hoy, es su tez morena o de un trigueño oscuro... y cuadra bien el clima de México, y al color de sus naturales, mejor que si fuese blanca y rubia. La frente ni es muy espaciosa ni levantada, pero sí llana y sosegada; las cejas ya no se le marcan del todo, pero son bien arqueadas y se le notan lo suficiente; advirtiéndoles esos ojos grandes y rasgados, con mirar sereno y majestuoso, de un color entre gris aceitunado y azulado; de nariz recta, bien proporcionada y sin excedencia, un poco estrechada en la parte media, y ligerisimamente ampliada en la punta y ventanillas llenas y sonrosadas; el cuello recto y la posición de la cabeza lo mismo, sin inclinación; las manecitas juntas ante el pecho y arrimadas, no tanto que impidan introducir la banda y el cordón del bastoncito.

"Así, su hechura es de la Inmaculada Concepción; las mismas proporciones del cuerpo diminuto respecto de la cabeza indican quisieron figurar una niñita".